Virginia Suarez DratmanAutora · Emprendedora · Coach
Ventas

¿Cómo conseguir los primeros clientes para un emprendimiento?

Para conseguir los primeros clientes, elegí un público específico, presentá una oferta fácil de entender y buscá conversaciones en un canal donde ese público esté disponible. Mostrá cómo resolvés el problema, acordá el siguiente paso y registrá qué contactos se convierten en compras.

Prepará una propuesta que se entienda en una conversación

Cuando empezás, es tentador describir todo lo que sabés hacer. A la persona que podría contratarte le interesa comprender qué situación resolvés, qué va a recibir y cómo puede avanzar. Una oferta demasiado amplia le exige hacer esa traducción por su cuenta.

Completá esta estructura: “Ayudo a [tipo de cliente] a resolver [situación] mediante [servicio concreto]. Incluye [entregables] y se realiza en [plazo]”. Evitá resultados que no puedas asegurar. Si diseñás una tienda online, podés describir lo que entregás; garantizar una cantidad de ventas sería otra promesa.

Elegí una primera oferta principal y prepará una respuesta clara sobre precio, alcance y condiciones. La guía para validar una idea te ayuda a comprobar si esa propuesta conecta con una necesidad real.

Identificá personas y espacios relevantes

Armá una lista acotada de posibles compradores, personas que puedan presentarte y comunidades donde tu propuesta tenga sentido. Separá estos grupos: pedir una presentación no es lo mismo que pedir una compra.

Si tu servicio requiere presencia física, empezá por una zona que puedas atender bien. Si ofrecés servicios online desde Argentina, precisá horarios, modalidad, alcance y medios de contacto. No necesitás estar en todas las redes: necesitás poder sostener el canal elegido y responder las consultas.

La guía de investigación de mercado de la SBA propone revisar dónde se encuentran los clientes y qué alternativas usan. Es una pregunta útil para evitar elegir un canal solo porque te gusta a vos.

Abrí la conversación con contexto y una pregunta

Un mensaje inicial puede ser breve y personalizado. Ejemplo hipotético para alguien con quien ya tenés una relación profesional: “Hola, Ana. Estoy ofreciendo un servicio de fotos de productos para comercios de Rosario. Vi que incorporaste una nueva línea. ¿Te serviría que te envíe el alcance y una muestra?”.

Adaptalo a una situación real. No afirmes haber visto algo que no viste, no uses listas masivas de números y respetá a quien no quiere recibir mensajes. Pedir permiso para enviar una propuesta permite que el contacto tenga una salida simple.

Si la persona acepta, enviá la información solicitada y una acción concreta: elegir fecha, responder una pregunta o coordinar una conversación. Mandar un archivo extenso sin indicar cómo seguir puede dejar la oportunidad suspendida.

Demostrá cómo resolvés, incluso si todavía no tenés testimonios

Podés mostrar una demostración, explicar tu proceso o preparar una muestra propia. Identificá con claridad qué es un ejemplo y qué corresponde a un cliente real. Si usás un caso, pedí autorización para publicar sus datos, imágenes o comentarios.

Para un servicio, describí las etapas y entregables. Para un producto, mostrale a la persona su uso, medidas, condiciones de entrega y cuidado. Reducir dudas concretas puede ser más útil que sumar adjetivos como “premium” o “innovador”.

Después de una primera entrega, preguntá qué resultó útil y qué conviene mejorar. Una recomendación auténtica nace de una experiencia real. No condicionés un beneficio a que el comentario sea positivo.

Organizá dos semanas de acciones y aprendizaje

Como punto de partida adaptable, destiná los primeros días a precisar la oferta y reunir contactos pertinentes. En la primera semana, abrí conversaciones y registrá preguntas. En la segunda, enviá propuestas acordadas, hacé seguimiento en la fecha convenida y evaluá resultados.

  • Contacto: cómo llegó y qué necesita.
  • Propuesta: alcance, fecha y valor presentado.
  • Próximo paso: acción y momento acordados.
  • Resultado: compra, pausa o rechazo y motivo conocido.

Este plazo organiza una prueba; no promete clientes en catorce días. Si nadie responde, revisá relevancia y canal. Si hay respuestas pero no compras, analizá la oferta y las objeciones. Para esa segunda situación, seguí con cómo vender más sin bajar los precios.

Preguntas frecuentes

¿Necesito pagar publicidad para empezar?

No siempre. Una oferta de alcance acotado puede probarse con contactos pertinentes, alianzas y recomendaciones. La publicidad tiene más sentido cuando sabés qué ofrecés, a quién y cómo vas a medir las consultas.

¿Tengo que regalar mi servicio para conseguir clientes?

No es una obligación. Podés usar una demostración propia o un piloto pago con alcance limitado. Si ofrecés una prueba gratuita, definí su objetivo, costo y límites antes de comenzar.

Fuentes y lecturas

Fuentes consultadas el 16 de octubre de 2026. Los ejercicios y ejemplos son propuestas prácticas; los casos hipotéticos están identificados como tales.

Virginia Suarez Dratman
Sobre la autora

Virginia Suarez Dratman

Autora de Alma Emprendedora, emprendedora y coach. Formación en Robbins-Madanes Training Center y certificación como Profesora en Emprendimiento por la Universidad de Salamanca. Desde Rosario, Argentina.

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Tu próximo paso

Convertí esta idea en una decisión.

Elegí cinco contactos pertinentes y prepará un mensaje con contexto real. Buscá iniciar una conversación útil y anotá el próximo paso.

Si querés seguir a tu ritmo, descubrí Alma Emprendedora. Para abordar tu situación, conocé las sesiones de coaching estratégico online y las propuestas para empresas.